jueves, 28 de abril de 2016

Reseña: Bully.

Anoche me desvelé un poco, o tal vez mucho, leyendo Bully. Quería volver a mis pasados de YA jajaja La historia me gustó, si le sacamos el principio de la relación de Tate y Jared. 
La novela, como lamentablemente la mayoría de las novelas que salen ahora, trata sobre relación tóxica. Jared fue el mejor amigo de Tate en la infancia, pero por algún motivo que no sabemos, empieza a odiarla por completo. Le hace la vida imposible, inventa rumores sobre ella para que nadie salga con Tate, la inivite a una cita o siquiera se acerque a ella. La humilla en cualquier ocasión que se le aparezca y, básicamente, le hace la vida imposible.
 Cuando Tate regresa de su viaje, al incio de la novela, vuelve cambiada. Ya no llora por cada cosa qe Jared le hace y, en cambio, le responde y hasta a veces se la devuelve. Muchísimas veces me molestó la manera en que Tate reaccionó tan a la defensiva cuando, a lo mejor, no había una situación. Muchas veces cuando pudo haberse ablandado y hablado con Jared, porque, seamos honestos, ella nunca supo por qué cambió tanto con respecto a ella y ni siquiera se molestó en averiguarlo. Pero desaprovechó esas oportunidades de saber qué había pasado, y tal vez librarse de muchas cosas mucho antes.
Pero no lo hace.
Hasta este punto me había emocionado, porque pesé que era la primer novela de YA donde la chica no se enamora de su abusador.
Ilusa, ilusa de mi.
Y, como todos nos esperamos, con el pasar de la novela ellos se van acercando dcada vez más y terminan juntos. No digan que les arruiné el final, es el desarrollo común de casi toda YA jajajaja.
Tate deja de lado de un segundo a otro todo lo que él le hizo, por una simple explicación que él le da. Y, seamos honestos, no tiene sentido. Menos porque la explicación fue tan vaga y tan tonta que a mí me hubiera dado más odio. De nuevo la historia de la chica enamorada de su abusador. ¿Cuándo vamos a entender que ese tipo de atención no es buena? ¿Cuándo vamos a aprender a no restregarnos por el piso por la mínima pizca de atención que nos dan? Las cosas se dan en su momento, y ser unos desesperados por ciertas cosas solo hacen que nos metamos en esas relaciones tóxicas.
Desde que Tate y Jared están juntos, él amenaza a todo chico que se acerca a ella, la trata con violencia y prácticamente no la deja repirar. Además, no quiere mostrarla en público porque "no está acostumbrado". Más relación tóxica, obsesiva, destructiva. Esto no es amor, es simplemente capricho. Y, lamentablemente, por más libros como este terminamos pensándonos que esto es amor. Que esto es lo que nos espera en el mundo y lo aceptamos como normal.
Basta de rebajarnos a nosotros mismos por algo de amor, que al final no es amor lo que conseguimos sino algo de atención que termina lastimando. Estamos tan necesitados de cariño, que nos regalamos a cualquier persona que se nos cruce en frente. Pero, créanme, que el amor viene solo. Obviamente mientras lo buscamos, porque nada cae del cielo xD Pero no se hace, simplemente nace. Y, más allá de todas estas cosas posesivas, el amor es libertad.
No es yo soy tuya y vos sos mío. Porque las personas no somos objetos, y no podemos ser posesión.
Amor no es nada más que: yo soy libre, vos sos libre, y somos libres juntos. Nos reservamos íntimamente únicamente para nosotros, pero libres.

miércoles, 27 de abril de 2016

Reseña: Half a King

Entre parciales acercándose, muchas horas de cursado y algún que otro paro, pude terminar de leer

«Medio Rey» de Joe Abercrombie.
Tengo que decir que fue una lectura amena, pero demasiado básica. Fue como un break entre mucho estudio y estuvo bueno, pero no diría que es algo que resalta en el género. Joe tiene una escritura vaga y común, nada del otro mundo. Apenas describe las cosas que nos rodean en el mundo, y eso habría estado bueno si me las hubiera ido presentando a través de la percepción de los personajes, pero ni eso.

La verdad que me gustó, a pesar de todo. 
Encontré a todos los personajes también medio vagos. No llegué a conectarme con ninguno, ni siquiera con Yarvi que era el principal. Sus emociones parecían de mentira, aunque me gustó muchísimo su crecimiento personal a través de la novela. Es algo que sí pude notar, y que se iba dejando ver con cada acción que Yarvi realizaba. Cómo crecía, cómo aprendía a luchar por su vida y por su libertad, y cómo se zafaba de todas con ingenio y mucha tragedia, siempre.
Sentí a sus amigos, más que nada, como un relleno. Estaban ahí pero realmente no lo estaban. Poco se supo de sus personalidades, más que las pocas cosas que a veces decían.
Nada me cayó bien, más que nada por lo que se descubrió al final, me sorprendió , pero me pareció un personaje demasiado forzado. Algunas de sus cosas estaban demasiado exageradas, el tipo siempre quería guerra, lucha, sangre. Parecía más un personaje de anime.
También tengo que decir que todo lo que pasó en la novela, lo encontré sin mucho sentido. ¿Por qué Yarvi quería recuperar la Silla Negra, si él nunca lo había deseado? Entiendo que estaban de por medio todo su orgullo, que su tío lo había traicionado y bla bla. Pero yo, poniéndome en la posición de él, me habría ido a hacerme mi vida feliz xD Hubiera usado otro nombre y, mágicamente, entraba en la clerecía de nuevo que era lo que Yarvi realmente quería. Pero él nunca quiso el trono, lo aborreció desde el principio. Se lamentó tener que ocuparlo cuando se lo dieron, ¿por qué querría volver a tenerlo, entonces?
El final me encantó. Fue desconcertante. Quien menos te imaginabas, fue el responsable. Y la manera en que Yarvi lo manejó, también me sorprendió. Debo decir que uno de los finales que más me gustó. 

Somos las cosas que hacemos.

Este cuento surgió de la iniciativa del blog http://ficcion-romantica.blogspot.com.ar, sobre inspirarse con un elemento. Me gustó mucho hacerlo, así que les dejo el resultado para que ustedes me digan qué les parece jajaja.

Somos las cosas que hacemos.


«Che, Juli, ¿muelle?
Enviado 22:07»

«Caty... no puedo, estoy con Lu...
Enviado 22:23»

«Ah...
Enviado 22:24»

«Pasa algo? Necesitás que nos veamos?
Enviado 22:30»

«No, no. Está bien. Sé lo que significa Lucía para vos, así que quedate con ella. Mañana hablamos, no hay problema (:
Enviado 22:31»

«Por esto sos mi mejor amiga :) Pero sé que te pasa algo. Te paso a buscar tipo 1, cuando la lleve a ella a su casa, querés?
Enviado 22:45»

«Nah, Julián, por favor. Quedate con ella, dios. No vas a dejar pasar tu sueño por estar conmigo!
Enviado 22:46»

«Boluda, me estás respondiendo los mensajes apenas te los mando. Te conozco, sé que te pasa algo. Y nadie es más importante que vos. A la 1 estoy ahí.
Enviado 23:35»

Catalina no me respondió más, y supe que podían haber pasado dos cosas: o se había quedado dormida, o me había dejado tranquilo. Y me sentía culpable por aquello, porque yo la estaba pasando de diez con Lucía mientras ella, seguramente, se estaba ahogando en su depresión.
Pero, por una vez, quería darme un gusto a mí mismo.
Levanté la cabeza del celular. Lucía me sonreía dulcemente, y fui enseguida hacia ella. Tenía dos tazas de café en la mano, humeantes, a pesar del calor que hacía. Nunca era un mal momento para tomar café, y menos con una compañía tan perfecta como ella.
—Medio raro, ¿no? Tomar café en medio de una fiesta donde todos están emborrachándose —dijo, y se rio de lo que acababa de decir, o tal vez de la loca imagen de nosotros dos en una fiesta, tomando café.
—Cada uno busca pasarla bien a su modo: ellos no tienen a nadie, y necesitan del alcohol.
—¿Y vos, la estás pasando bien? —preguntó, con sus ojos marrones siempre abiertos.
Eran más dulces que el café.
—Con vos al lado mío, podría pasarla bien con un café, una gaseosa, agua o nada.
Se le escapó una risa llena de vergüenza, y pude ver cómo sus cachetes se ruborizaban por lo que le había dicho. Era la chica más tierna que había conocido, y me parecía completamente hermosa. Pero, en ese momento, no había palabras para describir lo que me hacía sentir verla.
Estaba perdidamente enamorado de ella.
Me habría gustado poder quedarme hablando con ella hasta el fin de los días, pero tuve que llevarla a su casa a la una.
—Gracias por traerme, Juli —me dijo, frente a la puerta de su casa.
—Cuando quieras, Lu —sonreí, mirándola fijo a los ojos.
Tenía la mirada chocolate más acaramelada de todas.
—Estuvo buena la fiesta, ¿no? —dijo, acomodándose para salir—. Pero lo mejor fue tu compañía.
Sentí que mi estómago se revolvía, e hice lo posible para no quedar como un tarado. Pero, lamentablemente, el rubor fue algo que no pude controlar. Me sentía un estúpido, una minita adolescente enamorada que suspira por cada cosa linda que le dice alguien.
—Sos la mejor de todas —susurré, acercándome a ella.
Lucía hizo lo mismo, dejándome en claro lo que quería, y la miré. Ahí, a pocos centímetros, parecía más pequeña que de costumbre. Pero más pura. Tomé aire como pude, porque no podía respirar de los nervios, y la besé. Sus labios eran raros, estaban medio secos pero bien carnosos. Se abrían con timidez a los míos.
Me sentía un nene que da su primer beso.
Fue el beso más tierno y más hermoso que di en mi vida.
—Llamame —rió, ni bien salió del auto, y se quedó saludándome hasta que entró a la casa.
Suspiré, y me dejé caer en el asiento.
Lucía sí que era genial.
«Estoy yendo, Cata. Despertateeee!!!!!
Enviado 01:23»
La casa de la familia de Cata no quedaba demasiado lejos de la de Lucía, ni de la mía. Ni de ninguna, la verdad, porque San Bernardo no era un pueblo demasiado grande que digamos. No quise tocar bocina porque sabía que era tarde, y que todos estarían durmiendo, así que simplemente llamé al celular de Catalina. Ni siquiera había sonado una vez cuando Catalina salió por la puerta. Supe que había estado esperando ahí desde el último mensaje, y eso me dolía. Algo le estaba pasando, y yo la había dejado sola mientras disfrutaba con Lucía.
—Hola —me saludó, con un beso en el cachete.
Se acomodó en el asiento y no dijo nada más. Miraba hacia adelante, a todo el paisaje que se extendía frente a nosotros, pero no parecía observarlo. Estaba metida dentro de su cabeza...
Y no me extrañaba. Desde que me había contado que su papá se había muerto, ella no era la misma. Ahora, parecía que su estado normal era la depresión y, de vez en cuando, muy de vez en cuando, tenía días felices.
Bajamos y nos acomodamos en el borde del muelle, sin las zapatillas, y con los pies sobre el agua. Sacó el paquete de cigarrillos y solo cuando le dio la primer calada al primero de ellos empezó nuestra rutina.
—¿Qué pasó? —le pregunté—. ¿Qué te pasa?
—Estoy triste, Julián —solo dijo y, de la nada, se largó a llorar.
Simplemente la abracé. La abracé bien fuerte, presionándola contra mi pecho, para que supiera que allí me tenía para todo lo que necesitara.
—Te juro que intento, Juli, pero no puedo. Tengo acá, en el pecho, una presión tan fuerte que a veces no la aguanto. La tristeza me ahoga tanto... Y lo extraño, Julián. Lo extraño tanto que duele, pero, ¿sabés por qué duele? Porque sé que no lo voy a poder tener nunca más... Pienso… pienso que nunca más me va a llevar a la escuela, ni me va a retar por ser una respondona, ni me va a explicar todas las cosas del mundo y… me entra un vacío tan gigante que no lo aguanto. Me lo quiero arrancar, pero no sale.
—Tranquila, Cata... —susurré, y le acaricié la espalda para que se tranquilizara—. Me gustaría decirte que va a pasar... que vas a estar bien, pero es mentira. O en parte. Porque lo vas a terminar superando, vas a salir adelante y vas a seguir... pero ese vacío va a seguir ahí, porque tu papá se fue, y ese es un dolor que no desaparece nunca. Simplemente se aprende a vivir con él.
—Ya sé. Ya sé eso, como también sé muchas otras cosas. Pero el dolor sigue, el dolor no desaparece... Y es como si todo mi cuerpo, cada fibra, me pidiera estar con él. Pero no puedo.
La alejé un poco, lo suficiente para mirarla a los ojos pero no para soltarla, y le acaricié el cachete.
—No lo extrañás a él, Caty, ¿sabías? Solo extrañás todo lo que él significaba. Extrañás lo que te daba, lo que te decía, lo que hacía y lo que no hacía. Extrañás el simple hecho que no está pero, lamento decirte, que a él no lo extrañás...
Ella se quedó mirándome unos segundos, y parpadeó unas cuantas veces, como si estuviera interpretando lo que le acababa de decir. De la nada, frunció las cejas, enojadísima.
—¿Cómo te atrevés a decir eso? —escupió, casi al borde de estar ofendida—. ¿Cómo sabés que yo extraño las cosas que él hacía y no a él? ¿Cómo te dignás a decir esa estupidez si ni siquiera sabés lo que está pasando adentro de mí?
—Mis primos murieron en una tormenta de rayos hace unos años... acá… —sentí que el nudo de los recuerdos volvía, pero tomé aire y fui fuerte, por ella. Porque lo necesitaba—. Los lloré mucho tiempo, porque ellos eran como mis mejores amigos, siempre estábamos juntos. Hacíamos todo juntos, hablábamos de todo, y nunca me sentía solo con ellos. Pero, con el tiempo, me di cuenta de que lo que extrañaba era la compañía que ellos me daban. Siempre podía jugar, salir y hablar con ellos, y eso era todo lo que extrañaba. Pero nada más.
—¿Por qué nunca me dijiste eso, Juli? —exclamó, asombrada—. ¿Por qué nunca supe que te había pasado eso?
—Porque simplemente me dolía demasiado como para contarlo. Pero ya pasó, ya lo superé, y por eso te lo estoy diciendo...
Se quedó en silencio, y volvió a prender el cigarrillo del principio, que había ahogado con sus lágrimas. Le dio algunas caladas, me lo pasó y se lo regresé. Solo entonces, después de haberlo pensado un poco más, volvió a hablar.
—Pero nosotros somos lo que hacemos con los demás. Somos lo que demostramos, somos lo que los otros conocen, somos lo que compartimos con los otros, somos lo que hacemos por y con los otros... Por eso lo único que extrañamos de las personas que se van son las cosas que hacían, porque ellos son lo que nos muestran. Nunca podemos saber exactamente lo que piensa el otro, solo podemos conocer lo que ellos nos dicen de lo que piensan. O lo que nos demuestran, ¿entendés?
Me quedé mudo.
No sabía qué responderle... porque había dicho algo completamente cierto, y algo que no había considerado nunca.
Nosotros éramos las cosas que hacíamos... Los seres humanos pensamos que nos comunicamos con palabras, pero estamos errados. Nos comunicamos con acciones, porque una acción vale más que mil palabras. Mil "te amo" pueden destruirse con una sola acción errónea. Y mil "te odio" pueden borrarse en el instante con la acción correcta. Dos mil palabras no pueden infundir la confianza que, a veces, tres o cuatro acciones pueden lograr. Un "te amo" puede significar mucho pero, si no se demuestra
...no es nada.
Las acciones nos definen.
—Tenés razón —le dije, y le pasé el brazo por sobre los hombros para despeinarla un poco—. A veces decís cosas que son demasiado profundas, Cata, y verdaderas. Estás convirtiéndote en toda una filósofa.
—Dejame, boludo —chilló, entre risas.
—Bueno, al menos te hago reír, ¿no?
—Siempre me hacés feliz, Julián. No sé cómo hacés, y te odio por eso.
Puse cara de ofendido, demasiado exagerada, y me señalé a mí mismo.
—¿Disculpame? ¿Me odiás? ¿Cómo es eso?
—Tarado —volvió a reír, pegándome—. Siempre te voy a adorar, de eso no hay dudas. Sos... perfecto.
Le di un beso en el cachete, y le apretujé bien contra mí mientras nos enderezábamos. Nos quedamos mirando la luna toda la noche, así, abrazados.
Éramos... perfectos.

martes, 26 de abril de 2016

Algunas herramientas para mantener tu escritura organizada.


¡Hola de nuevo! ¿Cómo están?
Como ayer les comenté, hoy voy a hablar de algunas herramientas que estuve probando para estructurar la escritura. En mi opinión, estos programas sirven más que nada para hacer una enumeración de hechos y, algunos, hasta traen opciones para detallar a los personajes y los lugares donde suceden. No van más allá de esto. Pero no se desilusionen, son muy buenos y me han ayudado mucho.
Los voy a detallar desde el más básico al más completo, según mi opinión. Queda en ustedes juzgar cuál es el que más se adapta a sus necesidades, a sus comodidades, etc.

1. Twine: 

Twine es un herramienta que se maneja, más que nada, sobre medios gráficos. Permite la creación de diferentes tarjetas, que podés relacionar entre sí. En mi opinión, es de lo más básico que pude encontrar.  Muy parecido a un sistema de tarjetas que fácilmente podés crear en papel pero, obvio, en la computadora. Los beneficios de este programa es que estás obligado a poner la información de manera reducida, por lo tanto más exacta y precisa, y llegás a verla de una manera fácil.
Otra cosa buena, es que se puede encontrar online (y gratis) en casi cualquier idioma, y no es necesario bajarse ningún archivo para poder utilizarlo. Más allá de eso, también se encuentra la opción para descargarlo para aquellos que quieran usarlo cuando no tienen conexión a internet, o por cualquier motivo x.
Les dejo una foto ilustrando más o menos cómo trabaja,
Además, les dejo el link para utilizarlo: https://twinery.org/

2. Plume:

Plume Creator es una herramienta que rechacé desde que la conocí, pero que es muy parecida a YWriter y Scrivener, que vienen después. Esta herramienta nos permite, en un principio, seleccionar qué tipo de escrito estamos desarrollando (historia corta, novela corta, novela, novela larga) para adaptarse a partir de ellas. Después nos permite ir agregando, en la medida que lo necesitemos escenas o capítulos (sea drama o novela lo que escribamos).
En cada capítulo o acto, se nos permite escribir lo que queramos, con cualquier extensión. Yo suelo usarlo para hacer la enumeración de hechos, o un resumen del capítulo, pero bien se puede usar para escribir el capítulo entero y así sucesivamente hasta hacer la novela entera. Y como buen agregado, Plume trae un coronómetro para que podamos contabilizar el tiempo que pasamos escribiendo. A que está bueno, ¿no?
Además, como les comenté antes, Plume es uno de esos programas que nos permite agregar personajes, objetos o lugares y sus descripciones. Todas las que nos gusten, necesitemos o querramos agregar.
Les dejo el link de la página: http://www.plume-creator.eu/site/

3. yWriter5:
 yWriter me gustó, aunque su diseño es básico, está muy completo. No es muy diferente que el Plume, como dije antes. yWriter te permite crear diferentes capítulos, y para cada uno de los capítulos escenas. En esas escenas, nos permite ingresar la descripción de las mismas. A diferencia de Plume, en mi opinión, este editor sí se basa más en la enumeración de hechos que en la escritura de la novela.
Como se puede ver en la imagen, para cada escena se puede elegir el personaje que participa, el lugar donde sucede, los ítems que aparecen (de ser importantes) y notas, además de otras cosas que no son demasiado importantes. Esto significa que yWriter nos da la opción de agregar, de manera completa, todos los personajes que participan en la novela, los lugares donde se desarrollan y algunos objetos que pueden llegar a ser importantes (de nuevo, si son necesarios).
Yendo a la pestaña principal de personajes (characters), en la misma barra donde se encuentran las escenas, podemos agregar tantos personajes como querramos. En una primera pestaña nos pedirá el nombre, el apodo y la descripción. Luego su biografía, algunas notas importantes, sus metas y la imagen del mismo.
De los lugares también se puede agregar el nombre, la descripción y una imagen característica.
Les dejo la página para descargarlo: http://www.spacejock.com/yWriter5_Download.html

4. Scrivener:
A mi parecer, es el más completo. Lo único malo es que está únicamente en inglés. Scrivener nos permite crear múltiples pestañas principales, a ellas agregarle pestañas secundarias, a esas otras secundarias y así sucesivamente las veces que nos sea necesario. Además, para cada una de esas pestañas, podemos agregar texto, fichas o descripciones organizadas. Scrivener nos permite insertar imágenes donde nos sea necesario.
 Como se puede ver en la imágen, yo creé un capítulo, y a ese capítulo le agregué cinco descripciones. Las mismas llevan un nombre, un cuerpo y pueden ser organizadas en niveles, o labels como les dice Scrivener. Estos noveles nos permiten idenficar cada una de las notas o descripciones que agregemos con un color diferente según lo que representen: una nota, una descripción de personaje, una enumeración de capítulo, etc. Esto es decisión de ustedes, y pueden agregar cuantas necesiten.
En esta imágen acomodé la información en fichas, ya que su contenido era poco. Estas fichas tienen solo esa extensión, no se agrandan según su contenido y, lamentablemente, no pueden moverse libremente por la pizarra. Además, pueden verse en forma de descripción (como en la imágen anterior) y viceversa.
Como pueden notar, Scrivener es más libre que todos los anteriores y puede usarse de cualquier manera que se nos ocurra y para cualquier cosa. Podemos crear tantas carpetas principales como querramos, para lo que querramos: personajes, lugares, capítulos, información, investigación, etc.
También, en él, se puede escribir la historia de corrido. Por capítulos, por escena, o por lo que se nos ocurra mediante la siguiente opción:
Scrivener es pago, pero podés descargar una versión de prueba de treinta días. Además, es muy fácil encontrar varios seriales por internet, aunque no debería estar promocionando la utilización pirata jajaja.
Les dejo el link, también: https://www.literatureandlatte.com/scrivener.php

Estos son los que, a mi parecer, son los más relevantes para el mundo de los escritores. Los dejo que los prueben y me comenten qué les pareció cada uno. Además, también acepto cualquier tipo de preguntas sobre el funcionamiento de cualquiera de ellos, aunque son demasiado intuitivos para su uso.
¡Saludos y nos vemos la próxima!